Cuando te vuelves un meme

TrollfaceSiempre los vemos y sonreímos, se han vuelto una representación de algún estado, pensamiento y/o emoción. Desde la rana René haciendo alguna reflexión, profunda o nó… que luego se le pasa, hasta aquellos que son universales y que se rigen por derechos de autor como nuestro estimado amigo, Trollface, creado por Carlos Ramirez.

Los utilizamos a diestra y siniestra y ya son parte de nuestro imaginario. Tan es así, que a veces son una sustitución plena de los emoticonos (emojis) en nuestras entradas de diferentes redes sociales. Celebridades o casi celebridades que sin quererlo se han vuelto iconos de la cultura popular. Para muestra preguntenle a Steve Harvey, quien probablemente será el símbolo de los errores garrafales, hasta que exista una nueva representación.

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Pero hay un lado más gris, a veces, con finales felices, otras tantas veces no. ¿Qué pasa cuando sin quererlo, nos volvemos un memé? Puede pasarle a cualquiera de nosotros, una foto tomada en el momento justo, alguna idea particular y se vuelve viral, incluso con proyección global. Existen muchos casos, niños de identidad desconocida a los que se le dan cientos de caracterizaciones. Personas cuya identidad desconocemos que son transformadas en celebridades instantáneas, algunas veces para bien, pero en la mayoría de las veces tendrá consecuencias negativas en la mayoría de las personas. Si creemos que el ciberacoso o, su denominación de moda, ciberbullying son terribles, imaginemos que gente desconocida, utilice tu imagen para cualquier cosa que se les ocurra.

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Ahora, existen muchas implicaciones que no hemos analizado a profundidad, y que además, deben ser tomadas en cuenta. Los derechos sobre las imagenes deben pertenecer a las personas, en muchos casos, incluso deberían generar regalías económicas. ¿Quién defiende estos derechos en un entorno como la web? ¿A quién acudimos? Para mi, estas preguntas aún no tienen respuestas claras y concisas.

Si me toca dar una recomendación, es que evitemos utilizar las imágenes de personas, sean conocidas o no. Existen cientos de memes que son caricaturas, imágenes públicas o incluso animales. Creo firmemente que hay suficientes expresiones en la naturaleza y en nuestra cultura popular, para cubrir la amplia gama de expresiones que se nos puedan ocurrir.

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